martes, 10 de septiembre de 2013

06/09/2013 -  247º DIA –LAGO JUMA

Diana a las cinco y media para iniciar la Intensa actividad prevista para el día. La primera,  navegar unos veinte minutos en nuestra “limusina acuática” para llegar al medio del Lago Juma, y desde allí disfrutar del bello espectáculo de ver el amanecer con la selva como telón de fondo, realmente es una actividad vivificante, admirar la belleza de los contrastes de luz y sombra, y gozar del caleidoscopio de colores cambiantes del entorno, a medida que Febo asoma, esto unido al musical canto de los pájaros en medio de una quietud total, convierte a esos momentos en una “experiencia religiosa”. Luego, regreso al lodge para tomar un desayuno sencillo, compuesto de frutas, huevos, pan margarina y mermelada, bien distante de los que ofrecen los hoteles, y a continuación la  preparación para una nueva partida, esta vez con destino a la selva cerrada, siempre trasladándonos en bote, que es el único medio que se puede utilizar para ir de un lugar a otro, ya que no hay caminos, ni siquiera senderos para caminar, sólo está habilitada la vía acuática. Luego de una navegación de cerca de una hora, “aparcamos el carro”, digo encallamos el bote, y nos encaminamos en fila india por un sendero apenas marcado para internarnos en la selva, un lugar donde crecen  grandes árboles que alcanzan mucha altura tratando de obtener luz solar directa por que la vegetación es tan espesa que la claridad solar pasa, pero no los rayos solares. Caminábamos sobre una espesa alfombra de hojarasca, sorteando todo tipo obstáculos tales como: raíces, ramas caídas, huecos, hormigueros etc. y cada momento el guía hacía un alto para señalar la presencia de alguna especie de interés, ya sea por ser un planta con propiedades medicinales, que las hay y muchas, o para mostrar alguna particularidad del entorno, como por ejemplo los grandes hormigueros construidos en altura alrededor de las ramas de algunos árboles. La caminata se extendió por algo más de dos  horas, al final de la cual nos encontrábamos literalmente  bañados en transpiración con la ropa chorreando agua, cansados pero conformes por toda la información recibida, y  haber podido tomar contacto con un ecosistema, del cual apenas conocíamos de su existencia. Por supuesto, sabemos  que esta mínima excursión no nos convierte en expertos en el tema, pero sí que nos permitirá, en el futuro, saber de que se trata cuando se habla de selva. Vuelta al hotel para el almuerzo, en el que por segundo día el plato principal era pescado. Luego de un breve descanso abordamos nuevamente la “limusina” totalmente equipados para internarnos otra vez en la selva, esta vez con el propósito de acampar y pasar la noche en ella. El equipamiento básico consistía en pantalones y camisas manga largas, zapatillas y medias, además de una buena provisión de repelente para mosquitos. Por su parte el guía preparó el equipo de acampada que incluía: hamacas con sus respectivos mosquiteros, provisiones para la cena y el desayuno, agua potable, machete, velas y linterna. Llegados al  lugar elegido encontramos un precario techado de palma que otros expedicionarios habían construido y decidimos montar allí mismo el campamento, luego de lo cual, hombres y mujeres encaramos las tareas de armar el dormitorio común, hacer fuego, cosa que no resultó fácil debido a que toda la leña y la hojarasca estaban húmedas y preparar la cena. Todo lo hicimos contrarreloj aprovechando la última hora de luz natural, teniendo en cuenta que a las cinco y media de la tarde oscurece. A las seis ya teníamos el primer plato listo para ser servido, consistía en arroz blanco, sazonado margarina, cebolla y ajo. A continuación improvisamos con ramas una especie de asador en donde cocinamos a las llamas un pollo y medio que resultó exquisito. A las diecinueve horas, ya en plena oscuridad, sonó la campana indicando que la cena estaba lista para ser servida bajo el sistema self service, o sea cada uno de los acampantes  tomó un plato y un tenedor (el equipamiento no incluía cuchillos), y se sirvió lo que quiso, pudo o vio. La cena a la luz de las velas resultó un éxito gastronómico y hasta hubo aplausos para el asador, luego de una amable sobremesa, alrededor de las veinte y treinta nos fuimos retirando y acomodándonos para pasar la noche durmiendo en una hamaca paraguaya, toda una experiencia. Hasta este momento todo era un dechado de armonía y felicidad, pero luego que ya estábamos acomodados para dormir, nos sobresaltó la llegada de una persona al campamento, pero todo quedo aclarado cuando a la luz de las linternas pudimos ver que la persona que había llegado era otro guía que estaba en el hotel, al que habían encomendado para que, en plena noche, navegara solo hasta el campamento para ubicar a una pareja de holandeses que estaban con nosotros y comunicarles que en el hotel se había recibido un mensaje que informaba el fallecimiento en Holanda del padre de la chica. Este episodio nos dejó un tanto perturbados por que confirmó aquello de que las malas noticias viajan muy rápido y no tienen fronteras. Una vez que nos hicimos cargo de la situación y que la pareja de holandeses abandonara el campamento junto con el guía para iniciar de inmediato su regreso, volvimos a la camas, es decir las hamacas, y dormimos plácidamente sin poder ver las estrellas por que la cerrada vegetación lo impedía, pero sí escuchando los ruidos de los animales e insectos que pueblan la selva.
 
 Amanecer en el Lago Juma
 
  Amanecer en el Lago Juma
 
Tapirí Lodge
 
 Tapirí Lodge - Salón Comedor
 
 Excursión a la Selva - La "Limusina Acuática"
 
 Excursión a la Selva
 
 Excursión a la Selva
 
 Excursión a la Selva - Hormigueros en la Ramas de Algunos Árboles
 
 Excursión a la Selva
 
 Excursión a la Selva
 
 
 Excursión a la Selva - Viajando en Lianas
 
 Excursión a la Selva - Comiendo Larvas
 
 Excursión a la Selva - Peligroso Guerrero Amazónico
 
 Excursión a la Selva - Grillos Gigantes
 
 Excursión a la Selva - Grillos Gigantes
 
 Excursión a la Selva - Árboles Gigantes
 
 Tapirí Lodge - Nuestro Dormitorio
 
 Excursión a la Selva - Resto de Crecidas
 
 Excursión a la Selva - Dormitorio Común
 
 Excursión a la Selva - La Cocina  de Doña Petrona
 
 Excursión a la Selva - Pollo a las Llamas
 
 Excursión a la Selva - Cena Self Service
 
Excursión a la Selva - Preparando la Hamaca

3 comentarios:

  1. Que linda experiencia, pero creo sinceramente que yo no me hubiese animado, le tengo mucho miedo a los bichos.
    Un beso desde Cordoba.
    Ely

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  2. muy bueno los felicito por la notable experiencia y siento deseos de estar con ustedes es algo que nunca nos lo imaginamos
    gustavo y teresita

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  3. GENIAL PROFE !!!!!!! SOS UN GRANDE AMIGO, DESPUES DE TANTA EXPERIENCIA,UN LIBRO ES EL PROXIMO , LA BASE ESTA, UN FUERTE ABRAZO USTED ES UN GRANDE DE VERDAD, NO TENGO MAS PALABRAS PARA DEFINIR TANTA CAPACIDAD SALUDOS A LEDA.

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